El día 26 de Abril
Rafael Martín, director del colegio Carmelitas de Elda, nos dio una
conferencia sobre cómo veía él la innovación educativa.
El ponente relaciona la
escuela y la educación con una empresa, un negocio del que tienen
que salir frutos que sean productivos en un futuro, ya que se refería
a padres y alumnos como clientes de la marca Carmelitas; aun así nos
pasó una serie de preguntas para saber qué noción tenemos nosotros
de centro educativo y de innovación.
Por ello los objetivos
principales que se defienden en el colegio Carmelitas son: ver la
importancia de la marca en un centro educativo, comprender la
orientación al servicio y al mercado como forma de actuar en un
entorno competitivo, entender la innovación como una estrategia
fundamental en la gestión de un centro educativo... el ponente
también defiende que un centro educativo significa un servicio al
cliente para un bien común, invertir tiempo en las personas y en
todas las relaciones con el exterior (escuela-empresa).
Por otro lado también
nos dice que cada vez más la innovación docente es más importante,
puesto que dice que hoy en día y cada vez más, el profesorado no es
la única fuente de sabiduría, que la mayoría de los aprendizajes
significativos están iniciados por la búsqueda en Internet por
parte de la propia curiosidad de los niños. Teniendo en cuenta
ésto, es muy importante que los profesores innoven y renueven sus
enseñanzas y su forma de enseñar, para que sea más atractiva a los
alumnos.
Para concluir con esta
conferencia diría que aunque ha sido la ponencia más diferente a
las demás, no ha sido de mi agrado, puesto que no veo correcto
llamar a los alumnos y a los padres que acuden al centro, clientes y
compradores de una marca.
No pienso que una
escuela, que está ahí para dar la mejor educación posible, enseñar
en valores e influir en la vida presente y futura de los niños,
tenga como primera instancia el concepto de empresa en su
definición, por que esto da que pensar que esa escuela no sirve para
educar a los niños, sino para obtener la mayor cantidad de dinero
posible adquiriendo más clientes y renovando la cara de la empresa o
la marca para poder acoger a más.
Creo que un buen educador
no debe basarse en el dinero que pueda ganar enseñando, sino en la
vocación que tenga de ser maestro y de ver crecer y evolucionar a
los niños a los que sus padres nos ceden la responsabilidad de
educar una gran parte del día.
Creo que el aliciente
que tenemos la mayoría de alumnos de la universidad es la de ver el
desarrollo de los niños que nosotros hacemos posible que hagan, no
el de acabar el mes con los bolsillos llenos, esto no concuerda con
la carrera y la profesión de magisterio, pero sí con muchas otras.

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